Mutamos

Cubo es el homónimo perfecto para describir el tercer número de la Revista Mutable, por sus múltiples significados. Un cubo es un poliedro de seis caras cuadradas. También un recipiente contenedor. O podría aplicarse, para resumir, al acto de elevar a la tercera potencia un número cualquiera. ¿Y qué es para nosotros, quienes hacemos la Revista Mutable, un cubo? Es algo que nos permite sintetizar lo que propone este número (sí, el número 3, otra vez el cubo): es potencia, es contención y, además, es la figura geométrica con la que decidimos jugar. Porque, lo lúdico es lo que nos impulsó desde un primer momento al crear esta publicación. Y en esa búsqueda, porque toda transformación lo es, surgió la exploración de los cuerpos geométricos como parte del proyecto mutante y en consecuencia nació esta reversión del cubo Rubik, aquel juguete creado en 1974 por el arquitecto húngaro Erno Rubik y que lleva vendidos más de 350 millones de unidades. Esta vez, decidimos cambiar los colores de los 9 cuadrados que integran cada cara del cubo por obras de un mismo artista plástico.

“Una sociedad necesita producir cultura y arte para saber quién es”. (Entrevista a Guillermo Roux, por Mona Moncalvillo en revista Humor, No 89, septiembre de 1982).

Reconocemos que publicar a un solo artista puede resultar confuso para el lector, acostumbrado a la variedad que presentamos en los dos números anteriores. Pero nuestra mutación no sigue una lógica, al contrario, es libre y arbitraria. En el camino, durante el armado de este número, conocimos al artista Tomás Wengrowicz, quien nos fascinó con su obra. Preferimos no hablar de su trabajo, preferimos no hablar de él. Dejemos que la revista se exprese, dejemos a Cubo hablar por nosotros, por el artista y por su obra. ¿Lo escuchás? Es un susurro, parecido a la brisa matinal. Sólo tenés que pararte frente al viento y preparar tus sentidos. Bienvenido a Cubo, el tercer número de la Revista Mutable. Caprichosa e indescriptible, como la brisa que transporta este mensaje: mutamos.